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Impuestos a la utilidad: las repercusiones de las nuevas normas contables

El entorno financiero global ha marcado una estrecha y creciente interacción entre entidades de diferentes países, lo que ha generado un movimiento hacia la convergencia de las normas contables internacionales, con la finalidad de hacer más sencilla la lectura de la información financiera de estas instituciones.

Para dar mayor claridad al registro contable de los impuestos a la utilidad en las entidades, el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB, por sus siglas en inglés) ha emitido, a través de su Comité de Interpretaciones, la IFRIC 23, Incertidumbre sobre el Tratamiento del Impuesto a la Utilidad, la cual pretende clarificar la aplicación de las reglas de reconocimiento y valuación establecidas en la IAS 12, Impuestos a la Utilidad.  Esta nueva norma aplica a la determinación de una posición fiscal contable, cuando exista incertidumbre sobre el cálculo de los impuestos a la utilidad, conforme a las reglas tributarias vigentes.

En términos generales, este cambio genera una convergencia de las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS, por sus siglas en inglés) con los US GAAP; en particular, la IFRIC 23 es consistente con la ASC 740-10, antes conocida como FIN 48.

En México, el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera (CINIF) no se quedó atrás y ha incluido en las NIF D-4, Impuestos a la utilidad, y en la NIF D-3, Beneficios a los empleados, vigentes para 2020, párrafos relativos a tratamientos fiscales inciertos, al considerar las bases con las que se determinan el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y la Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU), evaluando la probabilidad de que la autoridad fiscal, en materia laboral, acepte o no un tratamiento fiscal incierto.

Se puede concluir que la entrada en vigor de la IFRIC 23, y de las mejoras a las NIF 2020, tendrán significativas repercusiones para las entidades públicas y privadas mexicanas, ya que requerirán realizar un esfuerzo para revisar y actualizar sus políticas y revelaciones contables, así como su control interno. Además, se deberá evaluar, anticipadamente, la forma en que las entidades preparan y ejecutan su planeación fiscal debido a que, conforme a este nuevo marco contable, dichas planeaciones fiscales podrían tener un impacto contable que se tendrá que registrar y revelar en los estados financieros de las entidades.

En la zona del Bajío existe una presencia significativa de entidades que operan en la industria automotriz, las cuales, en el contexto actual global, han mostrado una baja importante en sus resultados financieros, por lo que deberán evaluar y planear el impacto que tendrá la aplicación de este cambio contable en su información financiera, derivado de alguna estrategia o planeación fiscal anteriormente implementada o por implementarse en su organización.

En específico, esta nueva metodología contable requiere que las entidades evalúen sus posiciones fiscales inciertas en el cálculo de sus impuestos, por ejemplo, si en su determinación del ISR anual existen posiciones que deban ser evaluadas por separado o como un grupo y, en su caso, si es probable (más del 50%) que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) acepte el tratamiento fiscal incierto aplicado, o propuesto a ser aplicado, por esta entidad en su declaración.

– Si la respuesta es afirmativa, la entidad deberá determinar su posición fiscal contable consistentemente con el tratamiento fiscal aplicado, o planeado a ser aplicado, en sus declaraciones de ISR, sin mayor impacto.

– Si la respuesta es negativa, la entidad deberá registrar, de forma contable, el pasivo respecto del tratamiento fiscal de la partida, o grupo de partidas, en el periodo en el que se haga la determinación. También deberá tomar en cuenta el método que mejor refleje la posible resolución de la controversia, siendo el registro sobre el importe más probable o el importe del método de valor esperado.

En México, el método del monto más probable es el más aplicado, puesto que, por lo general, se toma la deducción o la acumulación completa. Sin embargo, el método de valor esperado es aplicable cuando existe un rango de posibles resultados. Esto es consistente con otras normas contables relacionadas a provisiones.

Es importante señalar que el método aplicado por una entidad no se considera como política contable, por lo que éste debe reflejar de mejor manera el resultado, para evitar una posible controversia con el SAT. Asumiendo que el SAT revisarán la postura aplicada por la entidad y contarán con toda la información relevante para concluir, no se toma en cuenta el riesgo de detección.

Finalmente, es fundamental que las entidades reevalúen constantemente los cambios en circunstancias respecto de la probabilidad de una partida o grupo de partidas de ser aceptadas, considerando, por ejemplo, la caducidad o prescripción, las nuevas jurisprudencias, las tendencias en materia de política fiscal, los pronunciamientos del SAT, entre otros.

REDACCIÓN, “Impuestos a la utilidad: las repercusiones de las nuevas normas contables” (29 de marzo de 2020) Periódico: Pulso. Consulta: 3 de abril de 2020. Disponible en: https://pulsoslp.com.mx/mundo/impuestos-a-la-utilidad-las-repercusiones-de-las-nuevas-normas-contables/1089790